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se
entiende por medicina biológica en veterinaria al conjunto de terapias y
criterios clínicos que buscan que el propio organismo del animal logre
resolver los problemas y trastornos que padece tratando a este como un
todo y teniendo en cuenta que al igual que los seres humanos son un
microcosmos dentro de un macrocosmos.
Todos
los seres vivos tenemos una relación y lucha constante con
nuestro entorno por tratar de superar el desorden o entropía, cuando esto
se dificulta por la propia capacidad individual como sería por ejemplo un
estímulo que supera el umbral de tolerancia del organismo, el animal
enferma.
La
medicina biológica tiene sus recursos como son la homotoxicología con
sus medicamentos antihomotoxicos, la oligoterapia usando los
oligoelementos, la fitoterapia mediante extractos de plantas, la terapia
neural con sus neuralterapicos, los masajes, la homeopatía, acupuntura,
magnetoterapia, laserterapia, alquimia, sarcodeterapia, nosodeterapia etc.
y todo aquello que desde lo natural devuelva a ese individuo el orden
necesario que requiere para seguir viviendo sin caer en la supresión.
A
través de múltiples recursos este tipo de medicina busca desinterferir
el espacio básico de Pischinger descubierto por el que lleva su nombre
por los años 1950 y que no es ni mas ni menos que el espacio intersticial
mal conocido como cemento celular y que tiene un estado ubicuitario en
todo el organismo animal o humano a través del sistema neurovegetativo.
Este
actúa precelularmente y en donde aparece la enfermedad cuando todavía no
se hace visible pero que se hace sentir mediante los receptores del dolor
y con los tipos de recursos terapéuticos citados anteriormente podemos
eliminar de nuestro medio toda interferencia en el sistema para que el
organismo recobre la salud. La reacción una vez actuado se ira
produciendo progresivamente y podremos ir siguiendo su evolución por el
tipo de hoja embrionaria afectada de donde surgió el tejido comprometido.
La
medicina biológica no es una “alternativa” a la medicina
“convencional” o alopática sino más bien complementaria en el
sentido de potenciar los mecanismos de defensa y cuando tengamos que usar
algún fármaco convencional lo usaremos de una forma más crítica o
imprescindible posible.
Aunque
en la práctica cuanto mas medicina biológica hagamos menos necesidad
tendremos de usar estos fármacos.
Tratamos
al animal como un todo de modo que tenemos en cuenta la relación
existente entre unos órganos y otros así como sus zonas reflexógenas
con otras a través de sus múltiples conexiones e informaciones del
sistema vegetativo.
Lo
que hacemos es despertar las fuerzas naturales del cuerpo para que todo
vuelva al normal funcionamiento y para que eso ocurra será necesario
eliminar aquello que pueda alterar el sistema inmunitario como alimentos,
sustancias alergizantes, metales pesados, fuentes de desequilibrio
electromagnéticas, acumulo de toxinas en el tejido conectivo,
medicamentos que bloquean su funcionamiento, cicatrices, problemas odontológicos
etc. Además haremos el drenaje de todo el terreno para posteriormente
administrar al paciente el tratamiento específico de acuerdo a la
respuesta que nos da el individuo para que el cuerpo comience las labores
de curación.
Usamos
todos los métodos de diagnósticos conocidos como Rx, ECG, análisis químicos,
ecografías etc.
Para
terminar podemos decir que si integramos lo que conocemos de nuestra clínica
diaria y los tratamientos mencionados podremos ser más eficaces en la
cura de tantas enfermedades que padecen nuestras mascotas que hoy son
llevadas a la cronicidad y mantenidas en el tiempo con las consecuencias
que todos conocemos.
©Eduardo
Daniel Buffolo M.V.Medicina
Biológica Veterinaria
dreduardobuffolo@yahoo.com.ar
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